"Tenemos la Carme" (2016).
- Pablo González Domínguez

- 9 nov 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 12 nov 2020
"Tenemos la Carne” dirigida por Emiliano Rocha Minter, y protagonizada por Noé Hernández, María Evoli y Diego Gamaliel, se desarrolla en un México post-apocalíptico y muestra la historia de dos hermanos que sin tener a donde ir, piden refugio a un extraño individuo con tintes de indigente que les dará un lugar donde quedarse, a cambio de experimentar con ellos sus más ocultos deseos sexuales.

La cinta, que es la opera prima de Rocha Minter, cuenta con una atmosfera bizarra y sombría la cual proyecta un sentimiento de aprisionamiento o de claustrofobia al espectador, pues toda la película se desarrolla dentro del mismo espacio pequeño que los propios personajes adaptan a la semejanza de un útero materno.
En la historia contada se muestran actos y sucesos grotescos retratados con crudeza, tales como lo son la necrofilia, el incesto o el canibalismo, todo esto presentado de manera explícita y sin censura alguna, pues los pensamientos más enfermos e inauditos de la mente pueden confluir dentro de ésta cinta. “Tenemos la carne” parece concebirse en torno a la sexualidad, lo correcto y lo incorrecto, el asco, la repulsión de ciertas conductas y la naturaleza humana, lo cual confronta al espectador con escenas que llegan a perturbar, escandalizar y reprobar lo que se está viendo en la pantalla.

"Tenemos la Carne" puede fácilmente ser catalogada como cine de horror, pues cumple con las características con las que deben contar las obras pertenecientes a éste género, por ejemplo, la representación del rompimiento de lo normal y el peligro a sentirse vulnerable psicológica o físicamente.
El personaje de Mariano (Noé Hernández), demuestra una enorme monstruosidad psicológica mientras transcurre la cint, ya que cuenta con particularidades de sádico, maníaco y psicópata. Así mismo, cuenta con las características de personajes “misceláneos” tales como la descomposición, la necrofilia, el disfrute de orgías sangrientas, el exotismo fantástico y el onirismo, lo cual catalogaría la obra de Rocha Minter como una cinta de horror que termina por sacudir fuertemente las emociones del espectador.



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