"Ya no estoy aquí" (2019).
- Pablo González Domínguez

- 23 nov 2020
- 8 Min. de lectura
Hace poco se estrenó la película “Ya no estoy aquí” del director mexicano Fernando Frias de la Parra. Este es su segundo largometraje y aunque acaba de ser lanzada en la plataforma de Netflix, la cinta ya había sido estrenada en el 2019 durante el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde ganó como Mejor Largometraje y además de conseguir el Premio del Público.

Luego de su estreno, “Ya no estoy aquí” viajó hasta el continente africano, donde nuevamente fue reconocido como el Mejor Largometraje en el Festival Internacional de Cine de El Cairo, que es la premiación más importante de África y del mundo árabe.
Así que luego de haber sido premiada a nivel internacional, finalmente fue estrenada en México el 27 de Mayo del 2020 como parte del catálogo de Netflix. En seguida la película se convirtió en una de las producciones más vistas a nivel nacional, llegando a estar entre los primeros sitios de la plataforma de steaming. Lo cual representa algo sumamente positivo para todo el cine mexicano, ya que el cine nacional pocas veces puede competir contra las grandes producciones internacionales que se estrenan de manera constante.

Después de su estreno, esta cinta tuvo un efecto parecido a la película “ROMA” de Alfonso Cuarón, ya que también causó gran polémica entre los espectadores, al dividirlos entre los que la amaron y los que la odiaron. Sin embargo, el simple hecho de haber logrado conseguir una reacción positiva o negativa en el público mexicano, ya nos habla de una repercusión a nivel nacional, que puede sacar a relucir los distintos puntos de vista que tienen los ciudadanos frente a la problemática que retrata la película. Lo cual termina siendo un aspecto positivo, al colocar un importante tema de conversación dentro de la sociedad mexicana.
“Ya no estoy aquí” narra la historia de Ulises, un joven de 17 años que vive en una zona marginada a las afueras de la Ciudad de Monterrey, pero que por las difíciles circunstancias que se le presentan, se ve obligado a abandonar su localidad, para migrar a la Ciudad de Nueva York, teniendo que dejar atrás a su familia y amigos, para así intentar adaptarse a una nueva realidad en el barrio de Queens.

La historia transcurre a mediados de los años 2000 durante el sexenio de Felipe Calderón. Situándonos específicamente cuando este mandatario utilizó la estrategia de militarizar el país para combatir al narcotráfico. Dejando miles de muertos y personas desaparecidas a lo largo de toda la república.
Así mismo, a principios de la década de los 2000 nació en México una tribu urbana conocida como los “Cholombianos”, cuando una estación de radio de Monterrey bajó por accidente la velocidad de la canción que reproducía, creando así la “cumbia rebajada”, el cual es un subgénero que a diferencia de la música colombiana, prefiere los ritmos un poco más lentos y que encuentra en el acordeón su principal instrumento. Es así como surge toda una contracultura originaria de Monterrey, que logró tener grandes exponentes a nivel internacional.
Por su parte, los “Cholombianos” se formaron de la fusión de las culturas de los “cholos”, que vivían en Estados Unidos, y de los colombianos quienes fueron los encargados de crear el género de la cumbia. Su particular forma de vestir con ropa decorada con elementos de la cultura guadalupana, así como su original manera de peinarse y su característico baile, permitieron que esta tribu urbana desafiara el rechazo de las demás personas al conformar familias enteras que se juntaban bajo una misma identidad, para así combatir el constante sentimiento de marginación con el que vivían día con día.

Debido a esto, Ulises se muestra como un joven que encuentra su sentido de pertenencia gracias a su gran pasión por el baile y por la cumbia. Esto lo lleva a convertirse en el líder de los “Terkos”, con quienes comparte su gusto por la música y a quienes protege continuamente de las adversidades que la vida les presenta. Cabe recalcar que los “Cholombianos” no eran un grupo agresivo o violento, sino que su principal interés se encontraba en disfrutar la música colombiana a la que llamaban “Kolombias”.
En la película nos podemos dar cuenta de esto, ya que la verdadera motivación que lleva a Ulises y sus amigos a actuar en una única ocasión como un grupo intimidante, es poder conseguir algo dinero para así seguir ampliando su repertorio musical de “Kolombias”.
Siendo el líder de los “Terkos”, Ulises es una persona confiada y seguro de sí mismo, sin embargo, cuando no está junto a la familia que conforma con sus amigos, Ulises se deja ver como alguien callado y retraído, con muchas inseguridades y con baja autoestima. Así que cuando se ve obligado a dejar su lugar de origen para partir hacia Estados Unidos, comienza a tener grandes dificultades para comunicarse y para interactuar con las personas que lo rodean. Esto lo lleva a tener problemas con el mismo grupo de mexicanos que lo había recibido al llegar a Nueva York, lo cual provoca que muy pronto Ulises termine vagando por las calles obscuras de la ciudad sin tener un lugar a donde ir, y sin muchas oportunidades para desempeñar algún trabajo que le permita subsistir.
Esto lo lleva a no tener otra opción, más que subir por las escaleras de emergencia del único lugar que le había dado la oportunidad de realizar un trabajo de servicio, para así intentar pasar la noche escondido en la pequeña bodega que él mismo había vaciado. Sin embargo, Lin, quien es la nieta del hombre que había contratado a Ulises, se percata de su intromisión.
Y a partir de este momento intentara ayudar a Ulises a aclimatarse a la ciudad de Nueva York, regalándole un diccionario y permitiéndole quedarse escondido en la pequeña bodega para que pueda pasar sus noches resguardado. Sin embargo, a pesar del apoyo que recibe por parte de Lin, Ulises continúa mostrándose como una persona poco accesible y un tanto hosca en su trato hacia ella.

Estas actitudes pueden hacer que el personaje de Ulises le caiga mal o desespere al espectador, pues usualmente estamos acostumbrados a ver historias de personajes simpáticos que aunque pertenezcan a un grupo minoritario, terminan aceptando unirse a la normativa y la dinámica que dicta la sociedad. Pero esto no sucede con Ulises. Él se mantiene fiel a su identidad y no tiene ningún interés en cambiar su forma de ser para ser aceptado por los demás.
Sumado a esto, el viaje de Ulises no comienza porque se encuentre buscando una mejor vida o porque él mismo quiera abandonar su hogar para buscar nuevas oportunidades. La realidad que vive este personaje, es la de un destierro forzado que se origina debido a la invasión del narcotráfico en Monterrey. Así que de ésta manera podemos darnos cuenta de que Ulises no salió de su casa por voluntad propia, ni tiene interés en intentar acoplarse a las reglas de ningún otro sitio. Sino que constantemente prefiere resguardarse en la nostalgia que siente hacia sus amigos y hacia su lugar de origen.
Este es uno de los principales motivos por los que Lin siente una especie de conexión con Ulises, pues al venir de una familia inmigrante con ascendencia china, nos damos cuenta de que ambos personajes pertenecen a un sector minoritario que debe de aprender a vivir bajo las reglas y los parámetros que exige la Ciudad de Nueva York. Probablemente Lin antes también se sentía igual de desorientada que Ulises, lo cual le permite verse reflejada en él, provocándole la genuina intención de ayudarlo. Sin embargo, el rechazo que ha recibido Ulises durante toda su vida, así como la manera en la que ha sido percibido por todos los demás, le impiden darse cuenta de que el apoyo e interés de Lin son honestos.

La identidad de Ulises, que se encuentra inscrita en su apariencia, hace que solamente pueda verse reflejado en las personas como un bicho raro, tal cual le pasó con los mexicanos que lo recibieron al llegar a Nueva York, o como un ser excéntrico y anormal que le resulta ajeno a la vez que curioso, a todas las personas que lo rodean. Como podemos darnos cuenta con el fotógrafo que intenta capturar su imagen y colocarlo en una revista únicamente debido a su aspecto, sin mostrar ningún interés en la complejidad que conforma su identidad. Esto es lo que hace que Ulises no tenga la capacidad de diferenciar entre el interés de Lin, y las actitudes morbosas e indiferentes a las que ha tenido que enfrentarse toda su vida.
La estructura narrativa de la película constantemente da saltos en el tiempo entre el pasado de Ulises, y el difícil presente que tiene que vivir como un inmigrante en Estados Unidos. En ambos casos, podemos identificar que el personaje de Ulises se encuentra totalmente alejado de las posibilidades de desenvolverse en una gran ciudad para así poder subsistir y salir adelante. Pues en las partes en que se nos muestra su pasado en la periferia de Monterrey, vemos los enormes edificios y el ambiente urbano de la ciudad como telón de fondo del espacio que habita Ulises. Como si se tratara de un mundo completamente distinto e inalcanzable. Mientras que En la Ciudad de Nueva York, siempre es percibido como un ser extraño que no tiene cabida en ninguna parte.
Lo que nos queda claro, es que a pesar de todos los cambios a los que se tuvo que enfrentar, Ulises se mantiene aferrado a los momentos que vivió junto a sus amigos, pues éstos representan la única época en la que sintió que realmente pertenecía a un lugar. Donde podía compartir sus gustos e intereses con la gente que lo rodeaba sin sentirse juzgado, y en cambio, siendo admirado por su talento al bailar.

Parte de la polémica que se formó alrededor de esta cinta, es que muchas personas la consideran una muy buena película y alaban tanto su estructura narrativa como la calidad de su fotografía y el complejo manejo técnico que ésta conlleva. Mientras que muchos otros piensan que “Ya no estoy aquí” es una película extremadamente sobrevalorada, que no propone nada nuevo y que simplemente cuenta una historia que no termina por desarrollarse, al mostrar únicamente las vivencias de un montón de personajes aburridos.
Por mi parte, yo creo que al hablar de “Ya no estoy aquí”, sí nos referimos a una de las mejores películas mexicanas que se han realizado en los últimos años. Pues mediante la historia que presenta no solamente se nos muestra la realidad de la tribu urbana de los “Cholombianos”, y como éstos desaparecieron con el surgimiento del narcotráfico. Sino que los mismos personajes exponen otro tema que también ha sido polémico y que se mantiene vigente hasta el día de hoy.
Nos referimos a la apropiación cultural y al moldeamiento de nuevos grupos o colectivos con base en ella. Pues varios de los personajes que aparecen en la película, tanto en Monterrey como en Estados Unidos, intentan adoptar una segunda identidad tomando prestados elementos de culturas ajenas. Sin embargo, encontramos el más grande contraste entre Ulises y Lin, pues aunque podríamos decir que en determinado momento ambos intentan asemejarse a una cultura que no es la propia. Hay una clara diferenciación entre la identidad de Ulises, que se forma a partir de su acercamiento a la cultura Colombiana, y el intento de imitación que lleva a cabo Lin, al hacerse pasar por “Cholombiana” simplemente vistiéndose como ellos lo hacen, después de ver un video de uno de sus bailes en internet.

De esta manera podemos darnos cuenta de la variedad de temas que toca la película y de la importancia de todos ellos. Tomando como ejemplo la migración, la marginación, el racismo, la violencia, la identidad o la apropiación cultural. Todos con una gran relevancia que mantiene su vigencia hasta el día de hoy. Y a pesar de esto, yo identificaría al tema de la apropiación culturar como el principal eje sobre el que se mueve la película, ya que ésta realiza una clara diferenciación entre la conformación de la identidad de toda una tribu urbana, y la acción de apropiarse de elementos pertenecientes a otra cultura, sin realmente conocer su trasfondo ni su significado.
“Ya no estoy aquí” es una cinta que plantea muchos cuestionamientos y que le permite al espectador adentrarse en una realidad poco explorada hasta el momento en el cine mexicano. Así que si no has tenido oportunidad de verla no dejes pasar el tiempo, porque vale mucho la pena.



Comentarios